El dadaísmo puede considerarse como la 1ª de las revoluciones cinematográficas. Una revolución que pretendía crear un agujero dentro del sistema de interpretación de las artes en occidente.
Este movimiento radical de vanguardia se manifestó fundamentalmente entre 1916 y 1925, precisamente cuando se estaban forjando los fundamentos de lo que a la postre habría de ser el canon del cine de Hollywood, y curiosamente cuando la industria cinematográfica apenas contaba con 19 años de existencia.
El dadaísmo entiende que el arte sólo es una ficción como lo demuestra por ejemplo el hecho de que el código de Hollywood prohibiera de forma expresa en 1911 que los actores mirasen a la cámara para evitar que esa mirada sacase al espectador de ese ensimismamiento ficticio.
Así las cosas el dadaísmo reinventará un nuevo espectador al que incomodará en todo momento y basará sus elementos de subversión en el azar, el fotomontaje y los objetos.
Para ilustrar estos conceptos en el transcurso de la sesión hubo oportunidad de visionar parte del corpus central del dadaísmo cinematográfico, con cintas como las siguientes:
Le retour à la raison (1923), de Man Ray, irracional, onírica, sin sentido alguno.
Anémic Cinéma (1925), obra del padre del dadaísmo, Marcel Duchamp, que puede considerarse la película dadaísta por excelencia. Se trata de un trabajo que se centra en elementos cinéticos y espirales hipnóticas que pretenden llevar al espectador a un estado de percepción diferente y plantea el valor de la incoherencia como coherencia.
Ballet mécanique (1924) de Fernand Léger, que convierte la pantalla en un instrumento de percusión utilizando la verticalidad frente a las diagonales caraterísticas del cine clásico.
Emak Bakia (1926) de Man Ray, cinta que reivindica la liberación de las imágenes, confiriéndoles un sentido más allá de un objeto referencial.
Rhytmus 21(1921) de Hans Richter, propuesta centrada en la abstracción.
En definitiva, el dadaísmo nos recuerda que hubo un tiempo en que el cine pudo haber sido cualquier cosa pero fraguó en la concepción que ha perdurado hasta nuestros días. No obstante en la actualidad las nuevas formas de entender y hacer cine hacen que la actitud dadaísta, afortunadamente, esté de alguna manera más vigente que nunca.
Man Ray. Asume un carácter narrativo pero pone en cuestión los límites institucionales, o los acepta pero se afana en perfeccionarlos o ampliarlos. Dada da decididamente la espalda a la narratividad, busca expresar lo que sería esencial el cinematógrafo y que le liberaría de los modelos decimonónicos teatrales y novelescos. Hay combinaciones en el uso de elementos figurativos y abstractos que testimoniar una cierta igualdad de espíritu con las investigaciones no figurativas. Dada era un movimiento antiartístico por antisocial, que a pesar de ello a demás ha tenido otras derivaciones que las culturales, si exceptuamos al movimiento surrealista, como una cierta continuidad de lo que de político había en su espíritu.
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