Radio
Radio pwd La subversión dada 29 de abril
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| AUDIO | MICRO 1 | MICRO 2 |
| 18:00 |
| CUÑA TRENES 2:54 PISTA 1 CD TRENES |
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| 18:02’54 |
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| Presentación |
| 18:04 |
| Cd Stravinski La consagración de la primavera pista 1 “La adoración de la tierra **dejar sonar 2’ | Obra de 1913. previo al dadá. Cambios en el lenguaje musical |
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| 18:06:30 |
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| INTRODUCCIÓN |
| 18:07:30 |
| ** CONTINÚA 2 ‘’ |
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| 18:10 |
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| TEXTO 1 |
| 18:11 |
| CD SHOENBERG PIERROT LUNAIRE PISTA 1 Y 2 **DEJAR SONAR 2’’ | OBRA DE 1913. MÁS CAMBIOS, SOBRE TODO EN EL USO DE LA VOZ |
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| 18:13 |
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| TEXTO 2 |
| 18:14 |
| **CONTINUA 2’’ |
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| 18:16 |
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| TEXTO 3
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| 18:17 |
| **CONTINUA |
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| 18:19 |
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| TEXTO 4 |
| 18:19:30 |
| CD DADA PISTA 1 DIXIELAND 2:43 | MUSICA CULTA CONVIVIENDO CON EL JAZZ |
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| 18:22:13 |
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| TEXTO 5 |
| 18:23 |
| CD SATIE PISTA 36 RAGTIME 2’36’’ | OBRA DE 1917 |
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| 18:25:56 | . |
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| TEXTO 6 |
| 18:27 |
| Cd argentina pista 9 “Cambalache”
| EL TANGO SE HABÍA PUESTO DE MODA EN PARÍS |
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| 18:30 |
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| TEXTO 7 |
| 18:30:30 |
| CD JOHN CAGE PISTA 4 HOMENAJE A DUCHAMP **DEJAR SONAR ‘’
| EL ESPIRITU DADA EN LA MUSICA 40 AÑOS DESPUÉS
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| 18:32:30 |
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| TEXTO 8 |
| 18:33 |
| **CONTINUA |
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| 18:35 |
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| TEXTO 9 |
| 18:35:30 |
| “Stripsody” CATHY BERBERIAN **dejar sonar 2'' | LOS DESTELLOS DE LA POESÍA FONETICA |
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| 18:37:40 |
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| TEXTO 10 |
| 18:38 |
| ** CONTINUA 2' 30 |
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| 18:40:30 |
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| TEXTO 11 |
| 18:41 |
| EARLY GURUS OF ELECTRONIC MUSIC PISTA 3 PIERRE SCHEFFER ESTUDIO POR LOS CAMINOS DEL HIERRO 1948 2:50 | LA UNIÓN DE LA MÚSICA Y LA VIDA |
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| 18:43:50 |
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| TEXTO 12 |
| 18:46 |
| LUC FERRARI PISTA 3 DANSES ORGANIQUES **DEJAR SONAR 2'' |
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| 18:47:00 |
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| Comentario improvisado |
| 18:49:30 |
| Pierre Henry pista 3 Jazz et plaintes 2:30 |
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| 18:51 |
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| Comentario improvisado |
| 18:52 |
| Ensemble Spontaneus Immediate Past Fragment 2:21 |
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| 18:54:21 |
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| Despedida |
| 18:55 |
| Cd cuñas pista 2 |
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Presentación
Hace unas pocas semanas tuvieron lugar en madrid unas jornadas de encuentro colectivo, que tuvieron como excusa la discusión de textos del colectivo argentino situaciones. Pudimos contar con la presencia de mario, compañero miembro de este colectivo. Entre otras cosas, me pareció interesante el que en las palabras de mario, hay un continuo intento de no fijar paradigmas, de no lanzar consignas. Situaciones está más interesado en lo que expresan como generar resonancias.
En esa búsqueda de resonancias, en radio pwd nos acercamos hoy a eso que se denominó la vanguardia dadaísta. Igual nos permite este acercamiento, pensar lo que de formas muy diversas nos rodea hoy en día bajo el concepto “arte”.
Como apoyo, emplearemos el libro Dada, historia de una subversión de Béhar y Carassou, del año 1996.
Introducción
El nombre Dadá aparecíó por primer vez en zurích en 1916 en el único número de la revista “Cabaret voltaire”. El origen del nombre es poco importante pero en su momento causó polémica al intentar distintas personalidades apropiarse del mismo: pudo ser resultado de un momento de inspiración o de un encuentro fortuito del término en un diccionario de francés-alemán o la onomatopeya de un niño convertida en significación. Hasta 1923, dadá o lo que se recoge en los manuales de arte como dadaísmo pretende ser movimiento innovador dentro de las tendencias estéticas del momento, las vanguardias (futurismo, surrealismo, etc). Sus producciones abarcan la literatura, las artes plásticas, las performances, etc. Sobre todo en su origen, la influencia de la primera guerra mundial fue clave como desencadente de una espíritu que se asquea de la violencia de la guerra, de las mentiras políticas y del ser humano como productor de lo que ellos ven como una sociedad corrompida. En este sentido es significativo el Manifiesto dadá 1918 en el que dadá rompe radicalmente con el pasado del arte.
En los próximos minutos oiremos extractos del libro antes mencionado, en los que se incluyen citas de representantes de esta conducta más que corriente artística en el sentido tradicional.
Escucharemos algunos de estos nombres: Hugo Ball, Jean Arp, Tristan Tzara, Marcel Janko, Emmy Hennings, Sophie Taeuber, Maya Chrusecs, Marcel Duchamp, Picabia, etc, repartidos entre zurich, parís, nueva york y lanzando lazos hacia otras ciudades. Oiremos también hablar de Cabaret Voltaire, revista literaria primero y espacio social después donde los artistas o antiartistas gustaban de provocar el escándalo del público con sesiones preformativas atravesadas por el absurdo.
TEXTO 1
A continuación leeremos unas líneas pertecientes a una entrevista que se hizo a a Tristan Tzara, durante los años 30. Tzara, filósofo y poeta, fue editor de la revista dadá que incluía poesía visual, manifiestos, innovaciones tipográficas, etc.
“Hacia 1916-17, parecía que la guerra se instalaba para quedarse, no veíamos el final, sobre todo porque para nosotros, para mi y mis amigos, desde lejos, tomaba unas proporciones falseadas por una perspectiva que se pretendía muy amplia. De ahí el asco y la revuelta. Estábamos resueltamente en contra de la guerra sin por ello caer en las fáciles trampas del pacifismo utópico. Sabíamos que no se podría suprimir la guerra si no era extirpándole las raíces.
TEXTO 2
Desde el momento en que se asiste a la quiebra general de las estéticas, de las religiones, de las mismas ideologías, el dadaísmo no tiene más que seguir en el sentido de la destrucción o bien complacerse en la contemplación pasiva del desastre. Una tercera actitud posible es la del payaso o presentador de circo que finge participar en los trágicos acontecimientos, incluso organizándolos, riendo para no llorar. Es la que adopta Richard Huelsenbeck, poeta, en su alocución al público del Cabaret Voltaire, parodiando el Manifiesto del partido comunista:
“Nobles y respetados ciudadanos de Zurich, estudiantes, artesanos, obreros, vagabundos, errantes sin meta de todos los países, ¡uníos! Hemos encontrado a Dadá, somos Dadá y tenemos a Dadá. Dadá fue hallado en un diccionario, no significa nada. Es la nada significativa cuyo significado es que significa algo. Queremos cambiar el mundo con nada, queremos cambiar la poesía y la pintura con nada, y queremos acabar con la guerra con nada. Estamos aquí sin intención, no tenemos intención de divertiros o distraeros...”
TEXTO 3
¿No será más bien la crisis significativa de una civilización ya condenada, en la que dadá no es más que un síntoma entre otros? Al final de un largo análisis, Noel Arnaud intenta imponer esta hipótesis: “Concretamente, y lejos de buscar la paradoja, se podría decir que dadá explica la guerra mejor que la guerra lo explica. Entre tantos otros síntomas de una crisis que culmina en la guerra, una forma visible para todos, irrefragable, dadá es uno muy significativo. Dadá es testimomio de un rechazo, de una imposibilidad para espíritus privilegiados de mantenerse dentro de ciertos valores, de ciertos marcos en los que nacieron”. A esta teoría, Jacques Versan replica actualizando la tesis de los mismos dadaístas: el movimiento dadá ha nacido de la guerra, en reacción contra la falsificación de todas las realidades humanas de la propaganda oficial: “Sin duda en el origen de dadá hay una crisis de valores de la que estaríamos tentados de decir que desborda ampliamente el terreno del arte si el arte no fuera a la vez su expresión y su tema. ¿Pero alguna vez han nacido las guerras de una crisis de valores? Yo desconfiaría más bien el buen estado los “valores”, de su salud floreciente y agresiva. Por lo demás, el lugar y la fecha dan fe: Zurich, 1916. Dadá nace en la guerra, de la guerra. Nace de una esperanza que la guerra ha burlado definitivamente, de la única esperanza que mantenían unos artistas que se habían separado desde hacía tiempo de una sociedad en la que tenían que seguir viviendo y produciendo: la esperanza o la creencia de que este arte al que se habían entregado no era vano. Pero resulta que en 1914, el santo lenguaje, clave de la poesía, revela su verdadera naturaleza y su función: engañar. Por haber sido en muchos aspectos decisiva, toda mención es poca de la mayor empresa poética de los tiempos modernos, el “lavado de cerebro”.
TEXTO 4
En la Alemania a punto de ser derrotada, en el momento en que sólo se comían remolachas “mientras que los generales pintaban con sangre”, una pintor como George Grosz se interrogaba sobre el significado que podía tener todavía la actividad artística. “¿De qué sirve pintar lo que sea? Seguirán matando, explotando, dejando morir de hambre, engañando. ¿De qué sirve hacer arte, de que sirve hablar de espíritu cuando no hay más que un espíritu: el de la prensa que decía: “Dibujad carteles para la guerra”.
(...) Al mismo tiempo la guerra pudo provocar una especie de reacción instintiva del espíritu que asistía al desencadenamiento de la materia. Así lo percibe André Gide, que ve en dadá no tanto una consecuencia de la guerra sino su equivalencia en el plano del arte y del pensamiento “Cómo iba nuestro verbo a permanecer invulnerable mientras nuestros campos, nuestros pueblos y nuestras catedrales sufrían tanto, ¡imposible! Importa que el espíritu no se quede atrás con respecto a la materia: él también tiene derecho a su ruina. Dadá se encarga de ello.”
TEXTO 5.
La acción que le lleva a cabo dadá parece tanto más radical cuanto que este no pretende combatir la realidad existente en nombre de otra realidad más cercana a la perfección. Dadá no cree en la perfección y recusa la idea de una verdad establecida de una vez por todas. Ataca los fundamentos de la civilización, aniquila cualquier esperanza de remozado. AL mismo tiempo destruye, pretende desmoralizar. “No conocemos el modo de tratar seriamente ningún tema: con más motivo este tema: nosotros”, escribe André Bretón.
Palabras de Picabia (artista plástico, poeta, editor, guionista)
Dadá no siente nada, no es nada, nada, nada
Es como vuestras esperanzas, nada
Como vuestros países, nada
Como vuestros ídolos, nada
Como vuestros políticos, nada
Como vuestros héroes, nada
Como vuestros artistas, nada
Como vuestras religiones, nada.
TEXTO 6
Los dadaístas, jugando con los fragmentos de lo que habían roto, aunque algunas tendencias del movimiento trabajaran en la realización de un nuevo arte autónomo antes que nada y sobre todo, trabajaron por la fusión del arte con la vida.
Para los dadaístas, crear es más que una tentación, una necesidad y quizá más para los pintores que para los escritores. Destrucción y construcción eran seguramente indisociables. (...) Sin el contrapeso de la destrucción, la creación corría el peligro de distanciarse de la vida y producir arte, en su sentido más tradicional. Eso era lo que dadá quería significar, destruyendo.
TEXTO 7
El individualismo de Dadá le impedía pensar en una acción política, la que fuera, esencialmente colectiva, pero su duda sistemática, su irracionalismo le impedían todavía más aceptar la ideología marxista como sistema racional aplicado a la historia y a las sociedades humanos. Los dadaístas berlineses, empujados al terreno político por las circunstancias, actuaron más como franco-tiradores que como miembros de grupos organizados. Y los más marxistas se dedicaron menos a aplicar una teoría que a combatir unas fuerzas mortíferas. En resumen, dadá negaba las soluciones políticas en virtud de una exigencia superior: la libertad del individuo, que no puede conciliarse con ningún poder.
Dadá buscó derribar todo lo que quedaba de una mundo hundido en el caos. Más que a los gobiernos y a las instituciones, atacó al hombre o a la imagen de sí mismo que él había creado, responsable del naufragio de la civilización occidental. Al mismo tiempo, mientras que rechazaba por ilusorias las soluciones políticas, expresó la esperanza de llegar a una humanidad mejor, quiso volverle a dar a la existencia su pleno valor de alegría, colocando la vida por encima de todo.
TEXTO 8
El aburrimiento no puede ser un estado de ánimo permanente porque engendra la inmovilidad y la inmovilidad se opone al gran torbellino de la vida al cual el dadaísta pretende unir su mismo ser.
(...)
TEXTO 9
Dadá lo acepta todo de la vida, pero no puede aceptar que la vida sea empequeñecida. Pretende vivir plenamente y rechaza un mundo mortífero. Así denuncia todas las mentiras, todas las trabas, todo lo que impide la libertad del flujo vital. “Dadá, abolición de la memoria... dadá, abolición del futuro”, escribe Tzara. El dadaísta vive en el presente. Puede estar convencido, como Serner, de la vanidad de toas las esperanzas: “Todavía no estamos lo bastante resignados a todo. Esto es lo que deberíamos aprender en la escuela primaria y lo que, estando enfermos es bueno oírse decir, sin cesar a la espalda”.
(...) Así pues el dadaísta acepta la vida porque puede transformarla en una fiesta, una fiesta que según Hans Arp, pintor y escultor, la muerte no interrumpe, sino transpone sobre otro plano:
un día desapareciemos con un roce
como hojas muertas
y nos transformamos en polvo
y nos convertimos en brillo de estrellas
y cantamos y flotamos
bienaventurados con mantos de fuego
TEXTO 10
Picabia declaró: “El arte no puede ser más que la expresión de nuestra vida contemporánea”.
Insistiendo en la misma idea, Breton escribe:
Antes la vida que esos prismas sin grosor aunque los colores sean más puros
Antes que esta hora siempre cubierta que esos terribles coches de llamas frías.
TEXTO 11
Estos han sido algunos párrafos del libro La subversión dadá al que hacíamos referencia. A continuación escuchareis unos fragmentos extraidos de textos de Hugo Ball en los que se describen cómo eran las tardes noches en el Cabaret Voltaire y algunas reflexiones que estas sesiones generan.
“Cabaret Voltaire”. Con este nombre se ha constituido un grupo de jóvenes artistas y escritores cuyo fin es crear un punto de encuentro para el esparcimiento artístico.
(...) El local estaba lleno a rebosar. Muchos ya no encontraban su sitio. Alrededor de las seis de la tarde se martilleaba activamente y se colgaban carteles futuristas.
“La canción del revolucionario” de Mühsam:
Había una vez un seudorevolucionario
Que de civil era farolero
Marchaba al paso de los revolucionarios
Con los que se las dan de revolucionarios.
Y gritaba ·Estoy en lucha”
Y se colocaba la gorra de rebelde
Sobre la oreja izquierda.
Se sentía muy peligroso
TEXTO 12
“Nuestro intento de entretener al público con cosas artísticas nos empuja de forma tan estimulante como instructiva a lo ininterrumpidamente vivo, nuevo, ingenuo. Es una carrera con las expectativas del público que pone en juego todas las capacidades de invención y discusión. No puede decirse que el arte de los últimos veinte años haya sido precisamente alegre, ni que los poetas modernos sean muy entretenidos y populares. En ninguna parte se ponen de manifiesto las debilidades de una obra como en una recitación pública. Una cosa es segura, que el arte solo es alegre cuando no rechaza la abundancia ni la vivacidad. La recitación en voz alta se ha convertido para mi en la piedra de toque de la calidad de un poema, y la tarima me ha enseñado en qué medida la literatura actual es problemática, es decir, está ideada en el escritorio para la lente del coleccionista, y no producida para los oídos de personas vivas. El artista, como órgano de lo inaudito, amenaza y tranquiliza a la vez. La amenaza provoca rechazo pero, como resulta inofensiva, el espectador empieza a reírse de sí mismo por su temor.
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